
Meditando en el tiempo
quizás casi treinta años...
me encuentro en la zona oriente
del gran Santiago de Chile.
Avenidas Grecia cruce con Egaña
cuando me marché de todos y de ti.
Ignorando que quizás a tu lado debía
haber escrito mi leyenda personal
y al calor de tus pechos, alimentarías
a nuestros hijos.
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