
Sepulté junto a mi corazón
un lecho para mis abrazos,
y en un espacio minúsculo
las pocas sonrisas que
había guardado de ti.
Fueron los años del silencio
que me obligaron a buscarte,
registré agendas vencidas,
direcciones inexistentes.
Tanto tiempo han permanecido
en mi retina tus cabellos desordenados
jugando en los vientos de Peñalolén
Que sueño... Vendrás
un lecho para mis abrazos,
y en un espacio minúsculo
las pocas sonrisas que
había guardado de ti.
Fueron los años del silencio
que me obligaron a buscarte,
registré agendas vencidas,
direcciones inexistentes.
Tanto tiempo han permanecido
en mi retina tus cabellos desordenados
jugando en los vientos de Peñalolén
Que sueño... Vendrás
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